Wednesday, March 24, 2004

Les había mencionado ya acerca de mis nuevos compañeros que me harán el honor de darme algunos escritos suyos para compartirlos en este espacio. Les presento pues un fragmento de uno de ellos, su nombre es Jacques Souvenir y digamos que su preferencia estilística al escribir tiende un poco hacia lo erótico. Sin más preámbulos los dejo con el primer capítulo de su obra:

Nadie debe de enterarse:


(Autor: Jacques Souvenir)

I.-La señora Petit

Ahí estaba, donde siempre y haciendo lo mismo de siempre. Era la señora Petit, madre de mi mejor amigo. No podía evitar pensar obscenidades mientras la veía preparar la masa de los tamales que hacía cada semana. Mi boca estaba abierta, mi pensamiento me llevaba a una alberca de lodo mientras la masa en sus manos tomaba una forma cónica, mientras clavaba los nudillos en aquella masa yo me iba a una escena dentro de mi pensamiento en la que ella enterraba sus uñas en mi espalda mientras los dos nos volvíamos un suspiro, un colapso de la mente en blanco, un orgasmo supernova en el que nuestro sudor formaba océanos, nuestros gritos huracanes y nuestra lujuria un infierno.

Las gotas del sudor se formaban en su frente y con velocidad bajaban por sus mejillas, ella no les prestaba atención pero yo con mi mirada seguía todo su recorrido, después presurosamente se aproximaban a su cuello donde hesitaban por unos segundos, como si estuviesen descansando de la larga carrera, arrancarían nuevamente para después encontrarse con sus dos firmes y redondos senos que se asomaban de aquel escote que apenas cubría la mitad de ellos, era ahí donde acababa el camino de las gotas de su sudor de tamalera. Por cada gota que seguía en su recorrido más deseaba tenerla.

Fue la señora Petit la que me despojó de mi virginidad muchos meses después, pero mientras ese tiempo llegaba yo la seguía viendo, embobado, preparar la masa de los tamales e inventando pretextos con mi amigo Giuseppe para poder visitar su casa con mayor frecuencia.

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