Memorias de Cain & Abel’s :
Ir un martes por la noche a este bar, “Cain and Abel’s”, era algo implícito en nuestra rutina. Parecía como si quisiéramos conservar una tradición más antigua que nuestras vidas. Nunca supimos quien comenzó esta costumbre ni nos molestamos en investigar, tan solo sabíamos que no podía existir otro lugar el martes por la noche que no fuera “Cain and Abel’s”. No había examen tan difícil ni pretexto tan bueno que te exentara de acudir, tal era la gravedad que representaba el faltar que se podía confundir con un síntoma de depresión o enojo hacia los demás.
Memorias en “Cain’s”, como solíamos llamarlo, tengo muchas, unas felices, otras graciosas y una triste; sin embargo puedo afirmar que todas ellas representan mi evolución y la de mis amigos durante mi estancia en Austin. A fin de cuentas me atrevo a decir que de no me arrepiento de ninguno de aquellos martes en los que nos perdíamos del resto del mundo mientras tomando cerveza barata volábamos con el toro a la luna a ritmo de “Frank Sinatra” y “Gipsy Kings”.

Dylan y su dama:
Al parecer habíamos llegado Javi, Marina y yo muy temprano al Cain’s aquel martes. Ahora que acabo de escribir esta última línea pienso que talvez ha sido la única vez en que Marina llega antes de tiempo a algún lugar en su vida. Habían escasas personas en el bar y de ellas pocas conocíamos, sin embargo esto no impidió en que comenzáramos a ingerir bebidas embriagantes.
Al poco tiempo llegó Dylan, un amigo de Australia que era un tomador exhaustivo al que le gustaba tanto el rugby como las mujeres feas. Aquella noche no era la excepción, y al vernos se acercó a saludarnos, sin embargo no nos presentó a la dama que lo acompañaba. El bar ya estaba un poco más lleno, Dylan se fue a la barra por unas cervezas, pero su acompañante se quedó a unos cuantos metros de nosotros, lo suficiente para escuchar nuestra conversación. Javi fue el primero en tirar la piedra.
-Ché este Dylan si que tiene mal gusto.
-Ya se boludo, me robaste las palabras de la boca.-Replicó Marina.
Callamos por un momento, pretendiendo disimular un poco nuestras venenosas acciones. La volteamos a ver una vez más y ella al ver que la veíamos volteó su cara hacia otra parte.
-Si se la mamo el Dylan, esta re-fea. –Dije.
-La “checa” al menos no estaba gorda.- Agregó Marina.
-No Mary, es que tu no conociste a la venezolana, esa si que estaba gorda mal pedo.-Dije.
-Boludo es que no entiendo de donde saca mujeres tan feas.- Dijó Javi.
Callamos nuevamente y Dylan aún no regresaba. La volteamos a ver nuevamente pero con mucha discreción.
-Bien pinche fea.-Dije.
-Boludo ya, te imaginas si entendiera todo lo que estamos hablando.-Dijo Marina.
-Nah, ni de pedo.- Seguro respondí.
-Nuestro amigo no se tiene respeto. – Dijo Javi.
A lo lejos se acercaba Dylan con 3 cervezas en las manos. Ella nunca hizo un solo movimiento, siempre permaneció con su mirada fuera de foco y con sus manos sosteniendo su bolsa que colgaba hasta sus rodillas.
-Oh I’m sorry guys, I didn’t introduce you. Marina, Javi, Daniel please meet Guadalupe from Mexico.- Dijo Dylan mientras los tres perplejos asentabamos con un movimiento de cabeza desconfiado mientras nos dabamos cuenta de la clase de personas que eramos.
Después de aquel día no fuimos los mismos en Caín’s. Aprendimos a desconfiar de nuestro idioma. Guadalupe nunca tomó acción en contra de nosotros, de hecho jamás la volvimos a ver. En el fondo los tres nos sentimos terrible por la pobre mujer, pero creo que en el fondo ella también sabía que no era exactamente una “musa”, por así decirlo.

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