Saturday, August 13, 2005

Se que no he escrito mucho, y talvez el siguiente escrito no sea de su interes, pues es algo realmente personal, cosa que no muy habitual, y que talvez borrare eventualmente… sin embargo y lamentablemente me veo con la necesidad de expresar.

Mala costumbre

Cuando subí al avión creí que iba a llorar, sin embargo no lo hice. Lo he hecho en otras ocasiones, y el hecho de que no lo haya hecho no menosprecia mis sentimientos hacia este último periodo que viví, en lo que orgullosamente puedo llamar “mi tierra”, al contrario, creo que lo hace un tanto mas especial puesto que en parte, una gran cosa importante en la vida, es aprender a decir adiós, a vivir ligero de equipaje; aprender a que el despedirse no es definitivo, si no tan solo algo transitorio.

Se que no olvidaré ni tan poco seré olvidado…

Mis últimos días de estancia en Juárez fueron una mezcla de sentimientos que hasta hoy en día suelo confundir. Por un lado mi incredulidad ante la cercanía a lo tangible de mis sueños y por otro lado una confusión de sentimientos con respecto a la comodidad de encontrarme en la cúspide de mi comodidad. Era tan perfecto que sabía no podía durar por siempre, y antes de tomar el riesgo de hacerlo prefería inmortalizarlo en mi mente y en mis sentimientos.

Estaba yo tan cómodo, sin embargo todos sabían que tenía que partir, era mi tiempo y nadie dudaba de ello; talvez la única persona que lo hacía era yo, pues razones para irme eran escasas cuando pensaba que tenía todo lo que necesitaba.

Fue un año increíble, y en el conocí a su vez a gente que creo mantendré por el resto de mi vida cerca de mí. Conocí más, a su vez, a las personas que me eran cercanas a mí desde un inicio.

Sin embargo el decir adiós no es algo a lo que uno se acostumbra. Yo diría lo contrario, uno va contando de ocasión en ocasión las cicatrices que cada vez van aumentando, de las personas que se abandonan y de los momentos que se dejarán de vivir.

Al subirme al avión no tenía una musa a la cual extrañar, y a decir verdad no sabía, y aun no se, si eso era algo que celebrar o lamentar, pues a pesar de haberme enamorado tantas veces sentía que me iba en esta ocasión con las manos vacías (… y talvez también el corazón). Me decía a mi mismo: Esto solo te hace más fuerte. Talvez tratando de consolarme, talvez tan solo como una mentira piadosa. Negando sobre tierra,cielo y mar. Navegando sin vela ni esperanza.

Sin embargo decidí tragar con mis ojos mis lágrimas… como muchas veces lo hice... como es mi mala costumbre de tragar mas de lo que deberia...

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