Friday, November 25, 2005

Sin acentos:

Recuerdo muy bien una etapa de mi vida, en la que con gran esfuerzo trataba de hacerle saber al mundo la triste persona que era. Escuchaba canciones con alto contenido depresivo, sonreia a pocos, vestia de negro y escribia lineas poco alentadoras a seguir existiendo. Creo en el fondo era tan feliz que queria compensar aquel sentimiento con aquellos extraños habitos.

Queria hacer un cuento de eso, o talvez una reflexion, pero ahora que relei aquellas lineas me di cuenta que no es material para ninguna de esas. Tal vez tan solo deberia de escribir cuentos con mis mensajes incluidos. Tal vez un cuento que diga que estuve triste, o viceversa, como el poema de Benedetti. Talvez solo ponga un cuento de Benedetti, el es un buen cuentista, sus novelas no gozan de su misma calidad.Judith Farré, maestra de literatura de quien me enamore tres veces, me lo dijo: "La calidad de Benedetti recide en su brevedad"... tal vez deberia aprender un poco de esas palabras, y tal vez tambien deberia de no decir tantas veces tal vez.

A continuacion les presento un claro ejemplo de a lo que se refería, con uno de mis cuentos favoritos, que por cierto me costo mucho trabajo encontrar. Agrego tambien otros cuentos breves que me parecen relevantes, y espero sean tambien de su agrado.

Persecuta :

Como en tantas y tantas de sus pesadillas, empezó a huir despavorido. Las botas de sus perseguidores sonaban y resonaban sobre las hojas secas. Las omnipotentes zancadas se acercaban a un ritmo enloquecido y enloquecedor. Hasta no hace mucho, siempre que entraba en una pesadilla, su salvación había consistido en despertar, pero a esta altura los perseguidores habían aprendido esa estratagema y ya no se dejaban sorprender. Sin embargo esta vez volvió a sorprenderlos. Precisamente en el instante en que los sabuesos creyeron que iba a despertar, él, sencillamente, soñó que se dormía.

Mario Benedetti

Despertar:

Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima.

Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías.

Norberto Costa

El dinosaurio:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso

Notan algo curioso en estos tres cuentos?

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