Calabazas y diablitos…
Caminábamos de vuelta, como solíamos hacerlo después de cada jueves por la noche después de visitar los bares de Walnut Street; aquella zona queda solo a un par de cuadras de nuestra casa. Faltaban un par de días para celebrar “Halloween”, y en el camino encontré una calabaza a las orillas de una casa. Decidí tomarla pero a Cheech ( mi roomate) le pareció una idea tan fuera de lugar que comenzó a vociferar una sarta cantidad de regaños e insultos en mi contra mientras seguíamos caminando.
Cuando notó que ninguno de estos métodos me haría devolver la calabaza a su antiguo dueño, quien por cierto debió haber estado a esas horas en las tierras de Morfeo y a quien tal vez no le podría importar menos aquella calabaza con valor en el mercado de un dólar, Cheech comenzó a empujarme y a tratar de hurtar mi calabaza, y justo cuando disponíamos a cruzar el puente peatonal que cruzaba las vías del tren que nos separaba de nuestra casa, decidí azotarlo con aquella grande, redonda e imponente verdura. No solo lo azoté una vez sino varias, asegurándome de que entendiera que dentro de mis planes estaba conservar el artículo. Cuando paré de golpearlo, pensando que disminuirían sus taladrantes quejidos, tan solo los empeoró:
-You broke my finger, you fucking twat , you broke it !
Decía con su fingido acento británico. Comencé a azotarlo de nuevo, harta y desesperadamente.
-You fucking drunk fuck, you broke my finger.
-Shut up, shut up!
Pero no calló, continuo quejándose por el resto del camino. Llegamos a la casa y puse mi nueva adquisición a un lado de la puerta.
Al día siguiente fue al hospital a sacarse una radiografía. Exigía que hiciera sus tareas pues no podía escribir. Escuche esta historia veinte veces al día siguiente, por supuesto su inocente versión en la que me exponía como un frenético enrabiado. Los resultados del hospital llegaron días después, y aunque su dedo estaba bien no ha pasado un solo día en el que no me recuerde como lo “torturé” con la calabaza hurtada, sobando con su mano izquierda su dedo índice derecho, acusándome de que lo marqué de por vida con su ahora dedo chueco.
Si me preguntan, en realidad no me arrepiento de haberlo hecho, es mas, lo haría de nuevo. Pero de cierta manera me causa cierto temor, pues si por una calabaza tuvimos esta batalla, no quiero pensar lo que seríamos capaces de hacer si en lugar de una verdura fuera una mujer.


jajajajajjajajajajaj ame esta historia me recordo cuando nos llevamos una tele q estaba en la banqueta despues de nuestras miles de mimosas.
ReplyDeletelei esta historia por q te iba a reganiar de q era calaveras y diablitos jajajajaj pero q bueno q no hubo nunguna calavera y mucho mejor aun q no fue ninguna mujer por q seria como aquella cancion de chaparrita cuerpo de uva cinturita de gallinaaaaaaa..... pero seria cuerpo de calabaza :S
eli
jajajajajaja, claro como olvidar aquella magnana de mimosas. Gracias por recordarme esta historia, trajeron recuerdos muy chidos
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