Thursday, August 17, 2006

La renuncia

Estimados lectores:

Se que ultimamente el enfoque de este blog ha sido meramente político, dejando un tanto descuidado a los espacios literarios y de crónica personal. Esto no quiere decir que es un cambio de enfoque definitivo. Tratare de equilibrar un poco mas la alternancia de dichos.

Escribir es mi pasión y talvez el día que lo deje será hasta el día que yo muera, sin embargo se que he descuidado un tanto dicho habito. Este verano que tuve otra experiencia laboral me sirvió para recordar mis primeros días en el mundo laboral. Es de esto de lo que trato de hablar en el siguiente escrito. Espero lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

La renuncia:

Me sentía ligero, respiraba nuevamente ese exquisito aroma de la libertad que tanto había extrañado. Era una típica tarde de octubre; seca y con poco viento. El sol quemaba mis mejillas, hombros y zapatos. Era viernes y yo era feliz no solo porque era viernes sino porque nunca volvería a poner un pie en aquella empresa de la cual acababa de renunciar. Mis pasos avanzaban al mismo ritmo de la canción “Halcyon & On & On”, la cual sonaba en mis audifonos. Extendía mis brazos y mi mirada hacia el cielo, tratando de abrazar las nubes flacas en el eterno azul que se mostraba ante mi. Sentía que flotaba.

Estaba sorprendido de mi capacidad de haber resistido tanto tiempo en algo que detestaba; ironicamente, mi primer trabajo. Durante aquellos tres largos meses que acababan de concluir había experimentado los sentimientos mas oscuros de mi existencia, a tal punto que me costaba trabajo diferenciar mis pesadillas a mi propia realidad.

Mientras caminaba hacia mi automovil recordaba el como había obtenido este trabajo, fue entonces cuando recordé que jamas lo quisé ni aspiré obtener. Había sido mi primera entrevista de trabajo, esta la obtuve gracias a una recomendación de un compañero de universidad quien había sido previamente seleccionado para dicha, dado que había aceptado ya otra oferta en otra empresa, decidió facilitarles mi referencia. El día que me contactarón me encontraba con mis amigos tomando cervezas en una típica sesión de poker en mi cuarto. Todavía un tanto embrutecido por el último trago que le había dado a la caguama y con un erupto atorado en la garganta, acepté la cita.

Un día después me presentaría, de traje y corbata, en aquella maquiladora de partes automotríces.

Mi único entrevistador fue el Director de Recursos Humanos, mejor conocido por todos en la empresa como “El Doctor”. Aparentemente mas interesado en mis habilidades interpersonales que técnicas; esto generaba en mi cierta confusión acerca del tipo de puesto para el cual me estaba entrevistando. Contesté algunas preguntas con los nervios entre los dientes, dejando respuestas a la mitad por sus interrupciones, sin embargo sentía confianza en mis respuestas, pensaba, “lo peor que puede pasar es que no me ofrezcan un puesto que en realidad no deseo tener”. Horas después de terminar dicha cita comprobé que mi mayor temor era una realidad, dicha empresa quería ofrecerme la vacante.

Acepté a pesar de que el salario que me ofrecían estaba muy por debajo de mis expectativas. En aquel tiempo mis habilidades de negociación eran nulas y mi inexperiencia ante tales transacciones era brutalmente inmensa. Pensaba, es poco pero ¿que no todos empiezan desde abajo?, inclusive "El Doctor” me había prevenido:
-Te voy a pagar mal y tu trabajo no te va a gustar... pero tienes futuro en esta empresa.
Desde el primer día supe que renunciaría pronto. Tan solo quería tener el dinero suficiente para irme a Italia.

Odiaba todo referente a ese trabajo: la comida, mi computadora, mi horario y mi salario. Me sentía como un inepto sobrecalificado.
-Ah eres como todos los chicos “tec”, todos quieren ser gerentes luego luego tu.-Decían prejuiciosamente algunos. Pero la realidad era otra, pues yo no tenía mayor aspiración en aquella empresa a que llegara el día en que había planeado presentar mi renuncia.

Ante la inactividad que mi puesto representaba, en ocasiones me encerraba en el baño para ponerme a leer algún libro. Me había percatado que aquel era el único lugar donde nadie me molestaba y nadie cuestiona, ni quería saber porque pasaba tanto tiempo dentro de él.

Cuando mi supervisor(llamemoslo Jorgito) se percataba de que estaba perdiendo mi tiempo sin hacer nada, me ponía a hacer actividades estúpidas y sin sentido como la creación del “Diagrama de Flujo para Imprimir Diplomas” o bien, me hacia pasar una hora diaria en frente de una maquina que leía tablas electrónicas, para que “analizara” su funcionamiento.

Una ocasión Jorgito me llamó la atención por llegar dos días seguidos tres minutos tarde:
-Hay que tratar ser puntuales “mushashos”, un día me lo van a agradecer.
Lo curioso de este hecho es que el siguiente dia el llegó una hora tarde. Digamos solamente que no era un buen predicador del ejemplo. No tuvimos mayor enfrentamiento durante mi corta estancia.

Pero no todo era malo dentro de esa empresa; los viernes nos regalaban donas. El resto de la gente del departamento donde trabajé fue siempre muy amable conmigo y la recordaré con buenos pensamientos. Existió tal vez un solo incidente en los últimos días, el cual me gustaría mencionar. Este fue con uno de los “de alto mando” de la empresa, Barbosa, quien desde el día que llegué a esta me declaró la guerra con miradas de desprecio y una actitud fascistoide.

-Por eso no progresan todos “ustedes”... no vas a llegar muy lejos en esta empresa Chivardi, de eso me encargo yo.- Me gritó el infeliz, mientras decomisaba mi ipod, en frente de diez personas en uno de los laboratorios, como respuesta a mi rebeldía de escuchar musica mientras trabajaba. Obviamente no pude evitar el responderle. Me dejé llevar por mi corazón, por mi cabeza caliente y por un sentimiento de repudio ante sus actitudes déspotas que intentaban hacerme sentir como su lacayo, utilizando siempre su figura autoritaria, que me recordaba a mi director de la preparatoria.

Exploté.

-¡No se preocupe, ni se mortifique eh! Yo me voy de aqui porque quiero y cuando quiero, asi es que ni pierda su tiempo.

La cara de Barbosa se transformó, obviamente sorprendido por mi agresiva reacción. Me imagino que él no sabía que había presentado mi renuncia diez dias antes ni que, según el acuerdo que había establecido con Recursos Humanos, era ese mi penúltimo día de trabajar en esa empresa.
-¡Y si le pasa algo a ese aparato usted lo va a pagar!- Agregué amenazandolo, mientras lo señalaba con mi dedo índice.

Barbosa bajó la mirada, salió del laboratorio con un gesto digno a un funeral y sin decir palabra alguna. El debía estar acostumbrado a que sus empleados mostraran una postura acomplejada y sumisa ante sus insultos. Aquellas anteriores acciones habían sido parte de una decisión mía de aprovechar mi posición comoda para dejar al menos un legado de respeto hacia la gente de mi nivel en la empresa. Se acercaron compañeros que habían sido testigos de la escena y me preguntaron si estaba bien. Yo les respondí, todavía un tanto enojado:
-Ese cabrón no me va a tratar como su peón y ustedes tampoco deberían de permitirlo.

Se rieron, podía ver que me miraban con orgullo y cierta admiración. Había sido yo un arma de expresión en contra de la represión que esta figura de Barbosa.

Antes de salir, aquel mismo dia, me encontré con “El Doctor”. Entablamos una última conversación:
-Hay Danielin, nunca cambiamos verdad – Reía.
-¿Usted cree? – Le respondí.
-... oye pues el Barbosa vino a quejarse por “el incidente” y me pidió que te castigara.
-Ah si, pues lo siento pero nunca voy a permitir que alguien me trate con tan poco respeto... ¿que piensa hacer?
-Nada, tu no lo peles, ¿mañana es tu último día?
-Asi es, mañana.
-Pues buena suerte y mucho éxito.
-Gracias, igualmente.

El siguiente día solo me despedí de todos mis compañeros. Ellos me desearon suerte y yo lo hice de la misma manera. Entregué mi bata, talonera, guantes anti-estaticos, lentes y credencial a recursos humanos. En ese momento oficialmente dejaba de ser empleado de esa empresa.

Encendí mi carro y salí del estacionamiento. El sol seguía calcinando mi piel reseca. Recorrí el mismo camino por el que solía manejar de vuelta a mi casa. El episodio de mi primer trabajo y mi primer renuncia terminaba para mí justo cuando se encendía el verde en un semáforo de la avenida Triunfo de la Republica. Curiosa ironía. En aquel momento cualquier cosa me parecia simbólica y la trataba de relacionar con ese momento de mi vida.

Estaba listo para salir del país. En mis manos tenía mi boleto con destino al aeropuerto de Malpensa, en Italia. El día que tanto había esperado estaba por llegar.

Tomé el auricular, marqué los trece digitos anotados con un marcador rojo en una hoja arrugada de papel. Ella levantó el auricular diciendo la misma palabra que siempre usa al contestar:
-Pronto.
Yo tan solo dije:
-Soy yo... esta todo listo
Ella solo respondió con un risilla confortante.
Sabía yo de antemano que aquel viaje cambiaría mi vida, pero ignoraba totalmente de que manera y en que magnitud.

Empezaba apenas mi vuelta a Italia en ochenta copas.

(80 copas más...)

1.- Sala de Espera
2.-Las Narices de la Noche Fría
3.-Ubbriachi di Amore
4.-La Princesa de Piemonte

2 comments:

  1. Analogia con El despeinado mas famoso de la historia.

    Sacado de Wikipedia...


    Following graduation, Einstein could not find a teaching post. After almost two years of searching, a former classmate's father helped him get a job in Berne, at the Federal Office for Intellectual Property, the patent office, as an assistant examiner. His responsibility was evaluating patent applications for electromagnetic devices. In 1903, Einstein's position at the Swiss Patent Office was made permanent, although he was passed over for promotion until he "fully mastered machine technology".

    - - -

    Hay una teoria por ahi que dice que gracias a ese 1er. trabajo aburrido del Albert...pudo echar a andar a trabajar la materia gris en lo que realmente lo apasionaba....

    Remember...misterious ways....

    Y para rematar: un "performance review" ficticio...

    http://norvig.com/performance-review.html

    "Is the employee ready for increased responsibility? If yes, please explain.

    Based on his performance as a patent clerk, I cannot recommend Albert for a promotion at this time. "

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  2. jajajaja, buena info G, pues espero al menos trascender un poco en el campo de la literatura, no? mi verdadera pasion :D

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